31 diciembre 2009

Roberto Arlt


Buenos Aires, 1900-1942

Fue uno de los grandes maestros de la imaginación en el país. Admirador del crispado "realismo" ruso y de los folletines sobre bandidos, integró el grupo de Boedo, y fue "secretario" de Ricardo Güiraldes, quien lo estimuló a publicar su primera novela, El juguete rabioso, cuando Arlt tenía 26 años. Su ingreso a El Mundo, en 1928, lo consagró como periodista, gracias a sus populares Aguafuertes Porteñas. Obsesionado siempre por aumentar sus ingresos, o más bien, hacerse rico, montó un laborario precario, que terminó incendiado, para lograr "las medias de mujer que no se corran". Los siete locos y Los lanzallamas fueron su obra culminante. Publicó también El amor brujo y los cuentos de El jorobadito. Escribió varias obras de teatro. Algunas se estrenaron en el Teatro del Pueblo, de Leónidas Barletta, que durante mucho tiempo tuvo una escultura de Arlt en el foyer. Lo consagró la crítica de los 60.

GERMINAL - Emilio Zola


Sinópsis de GERMINAL

La historia se desarrolla en Francia, en un pueblo donde la vida gira en torno a las minas de carbón, lugar de donde la mayor parte de las familias obtienen sustento, y por familia me refiero a toda la familia, ya que tanto padres como hijos son virtualmente esclavos de la mina, obteniendo salarios de miseria, desgastándose y corriendo el riesgo de no volver a casa en cada momento del día.concluye en que vuelven a trabajar, se pierde la esperanza, pero lo único que queda, es la semilla que algún día germinará, ellos la sembraron con su valor y con su sangre, y algún día, en búsqueda del sol y de la libertad, germinará.


Francia, 1866: Étienne Lantier abofetea a su patrón y se queda sin empleo. Vagabundo y sin trabajo, halla nueva ocupación en las minas de carbón. Los rigores de la labor bajo tierra, las condiciones inhumanas, la injusticia, la crisis social, la revolución y la huelga, la brutal represión, pero también el amor, son los protagonistas de Germinal, uno de los más rotundos y vívidos alegatos nunca escritos en favor de los explotados y los oprimidos.

CAÍN - José Saramago

Extractos de la obra

«Entonces el señor es capaz de todo, de lo bueno, de lo malo y de lo peor, Así es, Si tú hubieras desobedecido la orden, qué habría sucedido, Lo que el señor suele hacer es mandar la ruina o una enfermedad a quien le falla, Entonces el señor es rencoroso, Creo que sí, respondió abraham en voz baja, como si temiese ser oído, para el señor nada es imposible, Ni un error, ni un crimen, preguntó isaac, Los errores y los crímenes sobre todo, Padre, no me entiendo con esta religión, Haz por entenderte, hijo mío, no tendrás otro remedio.»

«La tierra está parada, señor, dijo josué con voz tensa, desesperada, No, hombre, tus ojos te engañan, la tierra se mueve, da vueltas sobre sí misma y va girando por el espacio alrededor del sol, Entonces, si es así, manda parar a la tierra, que sea el sol el que se pare o que se pare la tierra, a mí me es indiferente siempre que pueda liquidar a los amorreos.»

«Al contrario de lo que suele decirse, el futuro ya está escrito, aunque nosotros no sepamos cómo leer la página, dijo caín mientras se preguntaba de dónde habría sacado la revolucionaria idea, Y qué piensas del hecho de haber sido elegido para vivir esa experiencia, No sé si fui elegido, pero algo sé, algo sí he aprendido, Qué, Que nuestro dios, el creador del cielo y de la tierra, está rematadamente loco, Cómo te atreves a decir que el señor dios está loco, Porque sólo un loco sin conciencia de sus actos admitiría ser el culpable directo de la muerte de cientos de miles de personas y se comportaría luego como si nada hubiese sucedido, salvo que, y pudiera ser, no se tratara de locura, la involuntaria, la auténtica, sino de pura y simple maldad.»

«Dios no vino a la botadura. Estaba ocupado con la revisión del sistema hidráulico del planeta, comprobando el estado de las válvulas, apretando alguna tuerca mal ajustada que goteaba donde no debía, probando las diversas redes locales de distribución, vigilando la presión de los manómetros, además de una infinidad de otras grandes y pequeñas tareas, cada una de ellas más
importante que la anterior y que sólo él, como creador, ingeniero y administrador de los mecanismos universales, estaba en condiciones de llevar a buen término y confirmar con su sagrado ok.»

Las Hermanas Brontë


Charlotte (1816 -1855), Emily (1818 -1848) y Anne (1820 -1849) fueron las novelistas inglesas cuyas obras transcendieron la época victoriana para convertirse en clásicas.
La producción literaria de ellas presenta considerables diferencias con respecto a las principales líneas directrices de la literatura victoriana, cuyas corrientes narrativas básicas eran la crítica de costumbres y el idealismo satírico. Por el contrario, las Brontë forjan en sus obras -cada hermana con matices diferentes- un mundo propio que hunde sus raíces en la tradición.
Les tocó vivir en la sociedad inglesa del siglo XIX, donde las ocupaciones de las mujeres estaban más bien delimitadas. Este fue el principal problema de estas jóvenes inquietas. Apasionadas de la literatura, vivieron en una época que no las comprendía. La mujer no tenía cabida en el mundo intelectual.
Nacieron en Yorkshire, Su padre, Patrick Brönte, de origen irlandés, fue nombrado rector de Haworth, un pueblo de los páramos de Yorkshire al que desde entonces quedó ligada la familia. Al morir la madre en 1824, Charlotte y Emily fueron enviadas con sus hermanas mayores, Maria y Elizabeth, al colegio de Clergy Daughters, en Cowan Bridge. Maria y Elizabeth volvieron enfermas a Haworth y murieron de tuberculosis en 1825. Por este motivo y por las pésimas condiciones del colegio la familia sacó a Charlotte y a Emily del internado. En este colegio se inspiró Charlotte Brönte para describir el infame colegio Lowood que aparece en su novela Jane Eyre.
Para divertirse entre ellas en aquel pueblo aislado, transformaron en su imaginación unos soldados de madera en personajes de una serie de historias que escribieron sobre el reino imaginario de Anglia, propiedad de Charlotte y su hermano Branwell (1817-1848), y el de Gondal, que era el de Emily y Anne. Se conservan un centenar de cuadernos escritos a mano, iniciados en 1829, de las crónicas de Anglia, pero ninguno de la saga de Gondal, iniciados en 1834, a excepción de algunos poemas de Emily. La relación de estos relatos con las novelas que después escribieron sigue siendo de gran interés para los eruditos.
En 1831, Charlotte volvió al colegio de Roe Head, del que regresó un año después para seguir estudiando y enseñar a sus hermanas. En 1835, regresó a Roe Head como maestra, llevando a Emily con ella. En 1842 quisieron abrir una escuela privada y, para mejorar su francés, Charlotte y Emily ingresaron en un internado privado de Bruselas. Allí se produjo un encuentro trascendental para Charlotte al conocer a Constantin Heseír, el director de la academia, por el que se sintió atraída en un primer amor no correspondido. El repentino fallecimiento de una tía, encargada de los quehaceres de la casa, provoca el regreso de ambas hermanas a Inglaterra. Emily se quedó como administradora de la casa, y Anne se puso a trabajar como institutriz con una familia cerca de York, en la que también entró a trabajar su hermano de profesor particular.
Charlotte regresó sola a Bruselas, se ganó la vida trabajando como profesora de inglés en el internado. Conoció a Heger, no era al parecer muy agraciado físicamente y tenía una actitud autoritaria y para colmo estaba casado, pero sin embargo era un personaje magnético que atrajo a Charlotte por la atención que le prestaba: le dio buenos consejos para su futuro desarrollo como escritora y leyó atentamente sus primeras tentativas literarias. En este sentido, no es extraño que el interés que Heger mostraba hacia ella entusiasmase a Charlotte, sobre todo después del desprecio sufrido unos años antes en Inglaterra cuando le envío unos versos de juventud en busca de apoyo al poeta laureado Robert Southey y recibió un chasco como toda respuesta: " La literatura no es asunto de mujeres y no debería serlo nunca". Pero cuando Charlotte se mostró enamorada, Heger se distanció cada vez más y ella decidió regresar a Inglaterra, donde escribió "El profesor", su primera obra, pero que no fue publicada hasta después de su muerte.
En el otoño de 1845, el descubrimiento por Charlotte de los poemas de Emily las decidió a publicar un libro con las poesías de las tres hermanas, que se editó con el título Poemas por Currer, Ellis y Acton Bell (1846), empleando cada hermana las iniciales de su nombre en los seudónimos. Lo pagaron ellas, pero sólo se vendieron dos ejemplares. La poesía de Emily Brönte ha sido reconocida como una de las mejores de ese siglo, y sigue siendo admirada por su originalidad, su lírica y sus imaginativas referencias personales.
Este fue el punto de partida para que luego cada una de las hermanas se implicara en escribir sus propias novelas. La primera que se publicó fue Jane Eyre (1847), de Charlotte, que tuvo un éxito inmediato y provocó un considerable escándalo por la forma directa -"vulgar" para la época- de abordar las pasiones de su protagonista. Aparecieron más adelante en ese mismo año: Agnes Grey, de Anne, una árida revelación basada en los comentarios autobiográficos del bajo nivel material y moral de una institutriz victoriana. Es un relato íntimo de amor y humillación en el que el yo más vulnerable se enfrenta al yo más severo. Será la lucha personal de la protagonista; y Cumbres borrascosas, de Emily. Durante mucho tiempo la crítica descalificó Cumbres borrascosas. La intensidad de su sentimiento y la brutalidad de los personajes, las energías primitivas de amor y odio que impregnan la novela fueron juzgadas como salvajes y burdas por los críticos del siglo XIX. La especulación sobre la identidad de las autoras se mantuvo hasta que visitaron Londres y se dieron a conocer a sus editores.
Emily murió de tuberculosis el 19 de diciembre de 1848. Anne también, de la misma enfermedad, el 28 de mayo de 1849, un año después de publicar su segunda novela, La inquilina de Wildfell Hall. Charlotte, después de la muerte de sus hermanas, quedó viviendo sola con su padre, y dedicándose a la literatura. Publicó Shirley (1849), en la que aborda el impacto de la revolución industrial en su Yorkshire natal, y Vilette (1853) en la que recupera como argumento su experiencia en el internado de Bruselas que le marcaría para toda la vida. En 1854 Charlotte se casó con el reverendo Nichols, suplente de su padre en la parroquia, pero pocos meses después Charlotte también moría consumida por la tuberculosis el 31 de marzo de 1855.
El primer libro que se publicó sobre las hermanas Brönte, La vida de Charlotte Brönte (1857), escrito por su amiga la novelista Elizabeth Gaskell, es una biografía clásica. Destaca también La infancia de las Brönte (1941), de Fannie E. Ratchford, que por primera vez apuntó la importancia que tuvieron las sagas infantiles de Anglia y Gondal en el desarrollo de su escritura.
En la Inglaterra del siglo XIX, en una sociedad donde el papel de la mujer estaba muy delimitado, nacieron las hermanas Brontë. Charlotte, Emily y Anne se propusieron luchar contra su tiempo y dedicarse a la literatura, un campo vetado por aquel entonces a las mujeres. Las hermanas Brontë tuvieron que enfrentarse a un entorno hostil, se adelantaron a su tiempo e iniciaron una lucha que años después sería ganada.