24 enero 2010

Wendy Guerra


Nace en La Habana, Cuba, en diciembre de 1970.
Ha publicado los libros de poesía:
Platea Oscura” (Premio 13 de marzo de 1987-Universidad Habana-)
Cabeza Rapada” (P.N 1994. Letras Cubanas)
"Todos se van" (Barcelona: Bruguera, 2006). Primer Premio de Novela Bruguera.
Y la novela "Nunca fui primera dama"
Ha sido antologada en diferentes compilaciones de literatura cubana dentro y fuera de la isla. Publica sus textos en las revistas: Encuentro, La Gaceta de Cuba, Nexos, así como ediciones especializadas en Artes Plásticas.
Ha impartido charlas de literatura cubana en universidades e instituciones de Europa y América Latina.
Diplomada en 1997 en Dirección de Cine, Radio y Televisión. Facultad de Medios de la comunicación del Instituto Superior de Arte (ISA). Egresada de varios talleres de especialización en Guión de la Escuela de Cine de los tres mundos, San Antonio de los baños, Cuba, incluyendo: “Cómo contar un cuento” con el escritor colombiano Gabriel García Márquez.
Acaba de terminar su Diario Apócrifo de Anaïs Nin en Cuba: “Posar desnuda en La Habana”.
Su trabajo es representado por la Agencia Literaria de Carmen Balcells. Actualmente reside en La Habana, Cuba.

Nunca Fui Primera Dama - Wendy Guerra


Comentario

Celia Sánchez, Albis Torres y Nadia Guerra, los tres personajes femeninos en que se centra Nunca fui Primera Dama, no sólo pertenecen a esa estirpe de protagonistas que se instalan para siempre en la memoria del lector sino que, además, trenzan con sus peripecias existenciales la historia, con minúscula, de la vida cubana desde los años de la Revolución hasta la actualidad. La histórica, pero casi olvidada figura de Celia Sánchez, emblemática encarnación de la lucha revolucionaria; Albis Torres, malograda escritora, personaje esencial de la bohemia artística de la posrevolución, y también víctima de la desmemoria, inspiran el gran potencial creativo de la autora, quien las hace revivir en la palabra y la incorrección de Nadia Guerra, exponente de la joven generación de una sociedad que lucha por ganar la partida al olvido y al inmovilismo. Con una vitalidad desbordante, con pasión irrefrenable, con valentía y lucidez, Wendy Guerra, autora de Todos se van (1° Premio Bruguera 2006 otorgado por Eduardo Mendoza en calidad de jurado único), combina autobiografía y ficción en una novela deslumbrante, emotiva, que rebosa libertad, ironía, sentido del humor y ternura. Con Nunca fui Primera Dama, Wendy Guerra se confirma como uno de los valores del nuevo boom de la literatura latinoamericana.

21 enero 2010

Novelas que bailan tango

Tres novelas recientes –de Tomás Eloy Martínez, de Federico Andahazi y de Juan Terranova– abordan ambientes y personajes del tango. Y lo tratan como a un objeto cultural prestigioso y con un respeto alejado del desdén y de las ironías que en su momento le dedicaron Arlt, Cortázar o Marechal.
Si se tipean las palabras "tango" y "novela" en la ventana de un buen buscador de internet, en menos de un segundo aparecerán unas 19.200 referencias. Es probable que en algún rincón de esa galaxia verbal esté inscripta una trajinada pero ceretera definición: "el tango es una novela de tres minutos". Y es seguro que una gran cantidad de esas referencias pertenecerán a las últimas semanas. En la Argentina la palabra "tango" danza en el cyberespacio, en las librerías y en las mesas de la Feria del Libro.
Es que han aparecido dos novelas, El cantor de tangos (Planeta) de Tomás Eloy Martínez, y Errante en la sombra (Alfaguara) de Federico Andahazi, que han trepado a la lista de best sellers y que se suman a otra novísima del también novísimo Juan Terranova, El bailarín de tango (Ediciones del Dragón). El terceto garantiza cortes, quebradas, voces aguardentosas, tragedias sombrías y una Buenos Aires revistada hasta sus heces.
Las páginas de estas tres ficciones se suman a una tradición. El tango —"voz africana, corrupción de shango, dios del trueno y de las tempestades entre los negros yorubas de Nigeria", según arriesga el Diccionario de Argentinismos— y la novela vienen de un matrimonio de décadas que no por duradero luce esclerosado. Poco tenía aún la canción popular urbana de estetización for export cuando los socialistas y anarquistas de 1920 reunidos en torno de la revista "Claridad" (Leónidas Barletta, Elías Castelnuovo, Alvaro Yunque, César Tiempo, entre otros que iban y venían del grupo Boedo) se acercaron a los temas y personajes del suburbio. Y con ello a sus tópicos más reivindicativos: las soledades sin consuelo de los pibes pobres, las melancolías de los amores de esquina perdidos en manos de quienes tenían la botonera para encender las tramposas luces del centro, o la crítica al "niño bien pretencioso y engrupido", figura que concentró el rechazo al acercamiento entre el tango y la oligarquía porteña.
Redentoristas, programáticamente ideológicos, en los boedistas el gotán aparece con los compases de la crítica social, como un guiño cordial entre el escritor y el pueblo, sujeto activo de solidaridades y esperanzas y deseado depositario de la línea política. Ya no será así cuando la novelística argentina comience a dispararse hacia sus cumbres.
Roberto Arlt no abunda en alusiones tangueras. Pero cuando menta al dos por cuatro en El juguete rabioso (1926) no será precisamente en clave salvífica sino como banda de sonido de las caídas vitales de los bajos fondos. El traicionado Rengo, ingenuo amigo del protagonista Silvio Astier, prepara sus correrías delictivas tarareando tangos. En Los Lanzallamas, cuando Haffner, El Rufián Melancólico, agoniza, recuerda o delira que en ese mismo momento sus habituales contertulios mafiosos están preparando un picnic con escolazo en el Bajo Belgrano, al sur de Boedo o en Vicente López. Su alucinación es precisa: "el moreno Amargura desenfarda el bandoneón y en el pasto verde se destrenza el tango, negro ritmo de carnaza sensual y angurrienta". Bien. ¿hace falta decir que no hay piedad tanguera en Arlt? Antes que piedad se participa de la mirada despectiva de ciertos sectores medios y altos hacia la música de origen prostibulario.
Otra es la marca que el tango sobrelleva en Adán Buenosayres (1948) de Leopoldo Marechal. En esa novela de impulso joyceano, para describir la ciudad al lector en tono celebratorio, se comienza precisamente con la cita de "El pañuelito blanco/ que te ofrecí/ bordado con mi pelo". Pero la música popular retorna por excelencia en el Adán durante el velorio del padre de La Beba, en Saavedra, donde en términos de lenguaje Marechal hace un homenaje estilizando la letrística del género. Pero por otra parte le discute al tango su impronta de forjador de identidad tomándolo en solfa. El malevaje aparece así como posando para un grotesco.
En su novelística, Julio Cortázar, acude a retaceadas y espinosas citas tangueras. Su actitud se aproxima a los gestos desdeñosos de Arlt. En Los Premios (1960) el tango llega de la mano de Pelusa, cuando los ganadores del concurso que los llevará de viaje se reúnen en un café elegante de la Avenida de Mayo. Con orgullo arrabalero, el Pelusa, a través de su familiaridad con el tango, marca su diferencia de clase ante "los pitucos" que viajarán con él. Como se sabe en Rayuela (1963) reina el jazz por las calles de París. Fuera de alguna mención al pasar, el tango recién se presenta cuando el protagonista Horacio Oliveira regresa a Buenos Aires y se reencuentra con Traveler, su amigo de la secundaria. El cosmopolita Oliveira debe "soportar" las melodías de arrabal que su amigo empuña con su guitarra como Malevaje y Cotorrita de la suerte. Esta visión burlona se disolverá en Cortázar pero no en la novelística, sino en Un gotán para Lautrec, un texto preparado para un libro de Hermengildo Sábat. Allí se rinde incondicionalmente y lo relaciona con sus más caros gustos y sentimientos.
Serán los narradores de los años 50 (Bernardo Kordon, con Alias Gardelito, Bernardo Verbitsky con Calles de tango, Joaquín Gómez Bas con Barrio Gris) quienes reelaboren el realismo del Grupo Boedo y recuperen una presencia más plena del tango, como clave de conflictos pero también como una poética popular posible. Ernesto Sabato en Sobre héroes y tumbas (1961) participará de esta perspectiva donde la música del suburbio se mezcla con el destino nacional en lo bueno y en lo malo hasta adquirir una dimensión metafísica. En esa misma novela la figura de Carlos Gardel surgirá como un icono consolador tras el descenso a los infiernos de su protagonista, Martín, cuando luego de perder a Alejandra Vidal Olmos para siempre es asistido por una mujer de pueblo que tiene una imagen del cantor en su cuarto.
Más cerca, Manuel Puig en Boquitas pintadas (1969), título extraído del tango-foxtro Rubias de New York que Gardel interpreta en la película Tango en Brodway ("Deliciosas criaturas perfumadas/quiero el beso de sus boquitas pintadas") presenta a los ritmos urbanos de Buenos Aires asimilados al sentimentalismo folletinesco, la elusiva promesa sensual, la teleteatral mezcla de amores contrariados.
El cruce tango-novela es, ya lo sabemos, múltiple. A él acudió poco antes de morir Pedro Orgambide con Un tango para Gardel donde un sobreviviente del desastre aéreo de Medellín desempolva secretos y misterios, entre ellos un diario inédito de Alfredo Le Pera. La tentación de apelar al tango es inmensa, hacia adentro y hacia fuera. La novela Sucesos argentinos con la que Vicente Battista que se alzó con el premio Planeta en 1995 y donde aparecen citados los versos de Balada para un loco de Piazzola y Ferrer, fue traducida por Gallimard para los franceses como El tango del hombre de paja. También, alguna vez el escritor y periodista Juan Sasturain recordó la presencia de las letras de tango en los títulos de las novelas argentinas. Aquí unos ejemplos: Ni el tiro del final (José Pablo Feinmann); Una sombra ya pronto serás y No habrá más pena ni olvido (Osvaldo Soriano); Tinta roja (Jorge Manzur); La reina del plata (Bernardo Kordon); Sombras nada más, título de Antonio Di Benedetto recientemente reiterado en su última novela por el nicaragüense Sergio Ramírez.
A la fascinación no le esquivaron escritores españoles como Almudena Grandes que hizo un best seller de Malena es un nombre de tango ni Manuel Vázquez Montalbán que le rinde copiosos homenajes en Quinteto de Buenos Aires
Por lo tanto esta ola tanguera-novelística de hoy tiene en qué apoyarse. Más aun si en la Buenos Aires del 2004 los emprendimientos comerciales ligados al tango —desde las milongas hasta la fabricación de souvenirs— facturan 30 millones de dólares al año, un diez por ciento de lo que se factura en el mundo entero
Los escritores, entonces, no escapan a ese influjo milonguero en su acepción actual, vastamente mitificada por el paso del tiempo, la difusión mundial y capas varias de maquillaje estetizante. Es ya en ese empaque mítico que es tomado por Tomás Eloy Martínez en El cantor de tangos, donde se persigue a un intérprete impar —inspirado sin disimulo en Luis Cardei— para ir develando las claves de una ciudad imposible y bella y de una sociedad incomprensible en su derrotero político —la crisis del 2001 es aquí el telón de fondo— pero también atrapante y misteriosa en su ser y en sus posibilidades.
Federico Andahazi en Errante en la sombra, redobla la apuesta ornamental del tango con una prosa que por momentos parece de entonación gardeliana, más aun con sus sesenta letras escritas ad hoc. Con destino de comedia musical, a cuyo verosímil el escritor acude, la novela conecta con las líneas tendidas por el melodrama de Puig y tiene, con la de Martínez, notables puntos de contacto en las referencias: la sombra de Gardel, la presencia de organizaciones extranjeras dedicadas a la prostitución, la circulación de personajes también extranjeros desde los cuales es posible dar cuenta con más soltura del par extrañeza-encanto que genera Buenos Aires.
El narrador más joven, Juan Terranova (1975) arma en El bailarín de tango una ficción enteramente dialogada donde las peripecias de un misterioso dealer (el bailarín del título) hacen contrapunto con los jocosos comentarios sobre las noticias más escabrosas del día que dos amigas intercambian entre sí por teléfono. El ambiente milonguero no es menos turbio aunque la danza, el acto de bailar el tango, adquiere categoría de salida existencial ante un mundo, un país, presentado como puzzle desconcertante. La fuerte presencia del tango en los últimos años en los medios de comunicación, su penetración en ambientes intelectuales, en la cultura for export y en el extranjero, su cualidad de objeto de estudio aun académico, le han ganado respeto. No se repiten los gestos despectivos frecuentes en Arlt y Cortárzar. Antes bien, el claroscuro de la música ciudadana la dota de valor simbólico que sirve para explicar un país y unos destinos nacionales no menos contrastantes y le extienden la entidad de musa narrativa.

Fuente: Diario Clarin - Vicente Muleiro - 30/04/2004

Jorge Manzur


Nació en Luján (Buenos Aires) en 1949. Escritor y periodista profesional desde hace veintidós años, ha publicado hasta la fecha: Riesgos nocturnos (1977); Bajo palabra (1980); Tinta roja (1981); Tratos inútiles (1984); Crónica de amor, de locura y de muerte (1986), novela que fue llevada al cine por Aries Cinematográfica en coproducción con los Estados Unidos; Serie negra (1987); Tapen al Minotauro que hay niños (1988)

El Simulador - Jorge Manzur


Reseña:

En 1976 ocurrió un resonante robo a las cajas de seguridad de un banco ubicado en Plaza San Martín. Jorge Luis Borges, una de las víctimas del hecho, declaró a los medios de prensa: "No he sido perjudicado pero tampoco beneficiado con este robo". En 1961, el mismo Borges envió una carta a su entrañable amigo Adolfo Bioy Casares, en la que dice: "Pese a todo he afrontado, en silencio, lo inútil, lo superfluo; he intentado esta superstición de nuestro tiempo llamada novela".

¿Qué puede hacer un sofisticado ladrón apodado El Oriental con un manuscrito de la única novela que intentó escribir el genial autor de El Alephl ¿Cómo se las arregla Borges para recuperar su preciado secreto en manos del Oriental?

En El Simulador Jorge Manzur construye una verdad a partir de una ambiciosa mentira, en una trama que se multiplica incesantemente, hasta los límites del delirio antes de cerrarse sobre sí misma. El resultado es una historia perturbadora y apremianle, que mantiene al lector en vilo hasta el rotundo final.

20 enero 2010

Miguel De Unamuno


Miguel de Unamuno y Jugo (Bilbao; 29 de septiembre de 1864 – Salamanca; 31 de diciembre de 1936) fue un escritor y filósofo español. En su obra cultivó gran variedad de géneros literarios. Obra: -Narrativa: La obra narrativa de Miguel de Unamuno, en orden cronológico, es la siguiente: Paz en la guerra (1895), obra en la cual utiliza el contexto de la tercera guerra carlista (que conoció en su niñez) para plantear la relación del yo con el mundo, condicionado por el conocimiento de la muerte; Amor y pedagogía (1902), que une lo cómico y lo trágico en una reducción a lo absurdo de la sociología positivista; Recuerdos de niñez y mocedad (1908) es una obra autobiográfica. En ella el autor vasco reflexiona sobre los primeros años de su vida en Bilbao; El espejo de la muerte (1913), libro de cuentos; Niebla (1914), obra clave de Unamuno, que él caracteriza con el nombre «nivola» para separarla de la supuesta forma fija de la novela; En 1917 escribe Abel Sánchez, donde invierte el tópico bíblico de Caín y Abel para presentar la anatomía de la envidia; Tulio Montalbán (1920) es una novela corta sobre el problema íntimo de la derrota de la personalidad verdadera por la imagen pública del mismo hombre; También en 1920 se publican tres novelas cortas con un prólogo de gran importancia: Tres novelas ejemplares y un prólogo; La última narración extensa es La tía Tula (1921), donde se presenta el anhelo de maternidad ya esbozado en Amor y pedagogía y en Dos madres; Teresa (1924) es un cuadro narrativo que contiene rimas becquerianas, logrando en idea y en realidad la recreación de la amada; Cómo se hace una novela (1927) es la autopsia de la novela unamuniana; En 1930, Unamuno escribe sus últimas novelas: San Manuel Bueno, mártir, en la que habla de un sacerdote que predica algo en lo que el no logra creer; y Don Sandalio, jugador de ajedrez. -Novela: En la época literaria que rodeaba al autor por entonces, se exigían unos rígidos patrones de procedimiento a la hora de escribir y publicar una novela: una temática particular, líneas de tiempo y acción específicas, convencionalismos sociales... una especie de guión no escrito pero aceptado por todos. Y esto suponía a Unamuno un corsé del que pretendería desprenderse de alguna forma, para expresarse en sus páginas como estimara oportuno. Su solución fue inventar un nuevo género literario, al que bautizó como «nivola», y de esta forma, no podría obtener crítica ninguna en lo referente a reglas de estética o composición, porque solo debería atender a las reglas que él mismo hubiese diseñado para su nuevo género. Así lo expresa en el prólogo de Niebla (1914): [...] He oído también contar de un arquitecto arqueólogo que pretendía derribar una basílica del siglo X, y no restaurarla, sino hacerla de nuevo como debió haber sido hecha y no como se hizo. Conforme a un plano de aquella época que pretendía haber encontrado. Conforme al proyecto del arquitecto del siglo X. ¿Plano? Desconocía que las basílicas se han hecho a sí mismas saltando por encima de los planos, llevando las manos de los edificadores. También de una novela, como de una epopeya o de un drama, se hace un plano; pero luego la novela, la epopeya o el drama se imponen al que se cree su autor. O se le imponen los agonistas, sus supuestas criaturas. Así se impusieron Luzbel y Satanás, primero, y Adán y Eva, después, a Jehová. ¡Y ésta sí que es nivola, u opopeya o trigedia! Así se me impuso Augusto Pérez. Y esta trigedia la vio, cuando apareció esta mi obra, entre sus críticos, Alejandro Plana, mi buen amigo catalán. Los demás se atuvieron, por pereza mental, a mi diabólica invención de la nivola. Esta ocurrencia de llamarle nivola —ocurrencia que en rigor no es mía, como lo cuento en el texto— fue otra ingenua zorrería para intrigar a los críticos. Novela y tan novela como cualquiera otra que así sea. Es decir, que así se llame, pues aquí ser es llamarse. ¿Qué es eso de que ha pasado la época de las novelas? ¿O de los poemas épicos? Mientras vivan las novelas pasadas vivirá y revivirá la novela. La historia es resoñarla. -Filosofía: La filosofía de Unamuno no fue una filosofía sistemática, sino una negación de cualquier sistema y una afirmación de fe «en sí misma». Se formó intelectualmente bajo el racionalismo y el positivismo. Durante la época de su juventud, escribió artículos en los cuales se apreciaba claramente su simpatía por el socialismo, y tenía una gran preocupación por la situación en la que se encontraba España. La influencia de algunos filósofos como Adolf von Harnack provocó el rechazo de Unamuno por el racionalismo. Tal abandono queda de manifiesto en su obra San Manuel Bueno, mártir, donde la metáfora de la nieve cayendo sobre el lago ilustra su postura en favor de la fe —la montaña sobre la cual la nieve crea formas, paisajes, frente al lago, donde ésta se disuelve y se transforma en nada—. Para él la muerte es algo definitivo, la vida acaba. Sin embargo, pensaba que la creencia de que nuestra mente sobrevive a la muerte es necesaria para poder vivir. Desde luego, se necesita creer en un Dios, tener fe, lo cual no es racional; así siempre hay conflicto interior entre la necesidad de la fe y la razón que niega tal fe. Es considerado uno de los predecesores de la escuela existencialista que, varias décadas después, encontraría su auge en el pensamiento europeo. Así estudió danés para leer directamente a Søren Kierkegaard (1813–1855), a quien en sus obras solía llamar, en su peculiar y cordial estilo, «hermano». La preocupación por España se manifestó en los ensayos recogidos en sus obras: En torno al casticismo (1895); Vida de Don Quijote y Sancho (1905); Por tierras de Portugal y España (1911). Durante la guerra y a partir de agosto de 1936, Unamuno comenzó a tomar apuntes para un libro que no llegaría a escribir y en el que plasma su testamento político: El resentimiento trágico de la vida. Notas sobre la revolución y la guerra civil españolas. Sus obras más puramente filosóficas son: Del sentimiento trágico de la vida (1913); La agonía del cristianismo (1925). Poesía Para Unamuno el arte era un medio de expresar las inquietudes del espíritu. Por ello, en la poesía y en la novela trata los mismos temas que había desarrollado en los ensayos: su angustia espiritual y el dolor que provoca el silencio de Dios, el tiempo y la muerte. Siempre se sintió atraído por los metros tradicionales y, si bien en sus primeras composiciones procura eliminar la rima, más tarde recurre a ella. Entre sus obras poéticas destacan: Poesías (1907), Rosario de sonetos líricos (1911), El Cristo de Velázquez (1920), Andanzas y visiones españolas (1922), Rimas de dentro (1923), Teresa. Rimas de un poeta desconocido (1924), De Fuerteventura a París (1925), Romancero del destierro (1928) y Cancionero (1953). Ya desde su primer libro, Poesías (1907), se perfilan los temas que van a dominar en la poética unamuniana: el conflicto religioso, la patria y la vida doméstica. Dedicó a la ciudad estas bellas palabras: «Salamanca, Salamanca, renaciente maravilla, académica palanca de mi visión de Castilla». Tosco y prosista, nunca se le ha reconocido por versos armoniosos y trabajados, sino por estrofas breves, castellanas y muy personales: en palabras de Ramón Irigoyen, prologuista de Niebla en la edición de El Mundo, Unamuno siempre fue un «eyaculador precoz del verso», haciendo referencia a su escaso detenimiento en la revisión de sus poemas conclusos, en comparación con otros poetas de la época tales como Machado o Juan Ramón Jiménez. -Teatro: La obra dramática de Unamuno presenta su línea filosófica habitual; de ahí que obtuviera un éxito más bien escaso. Temas como la indagación de la espiritualidad individual, la fe como «mentira vital» y el problema de la doble personalidad son tratados en La esfinge (1898), La venda (1899) y El otro (1932). Actualiza la tragedia euripidea en Fedra (1918) y traduce la Medea (1933) de Séneca. El teatro unamuniano tiene las siguientes características: Es esquemático, está despojado de todo artificio y en él sólo tienen cabida los conflictos y pasiones que afectan a los personajes. Esta austeridad es influjo de la tragedia griega clásica. Si los personajes y los conflictos aparecen desnudos, la escenografía también se ve despojada de todo artificio. Es una escenografía, simplificada al máximo. Lo que realmente le importa es presentar el drama que transcurre en el interior de los personajes y, sin duda, de su interior. Con la simbolización de las pasiones y la austeridad tanto de la palabra como escenográfica, el teatro unamuniano entronca con las experiencias dramáticas europeas y abre un camino a la renovación teatral española, que será seguido por Ramón Valle-Inclán, Azorín y, más tarde, Federico García Lorca.

Niebla / San Manuel Bueno, Mártir - Miguel De Unamuno


Sinopsis:

El hombre se fragua un destino mediante la lucidez mental, pero esta lucidez mental, esta misma fuerza reveladora de realidad se ciega ante la niebla enigmática de la existencia. En esta novela, Unamuno nos presenta a Augusto Pérez, un hombre cuya inteligencia lo enfrenta a la posibilidad de su no ser. Hijo único ya sin madre cuando empieza el relato –y a lo largo de él buscador de esposa que sustituya a la madre–, cuya memoria consciente y subconsciente está llena de la presencia evocada de lo ausente. En el limbo de esta memoria, intenta curarse de las heridas del amor, del fracaso en el mundo, de la angustia de no saber nunca quién es. La historia de Augusto Pérez es, por tanto, la historia de un hombre que vive en un sueño, en una niebla, es la historia de un hombre que empieza a despertar gracias a la experiencia del amor, que toma conciencia de la realidad que le rodea, justamente para darse cuenta al final de que no existe dicha realidad, de que todo es, en efecto, un sueño, una ficción, huérfana absoluta de dominio. Agusto Pérez, conocedor finalmente del misterio primogénito de su existencia, se enfrenta a Unamuno en Salamanca, ya no como Hombre, sino como personaje ficcionado por aquel otro: (Augusto) - Bueno, y ¿qué voy a hacer yo ahora? (Goti) - ¡Hacer..., hacer..., hacer!...!Bah, ya te estás sintiendo personaje de drama o de novela! ¡Contentémonos con serlo de... nivola! ¡Hacer..., hacer..., hacer! ¿Te parece que hacemos poco con estar así hablando? Es la manía de la acción, es decir, de la pantomima. Dicen que pasan muchas cosas en un drama cuando los actores pueden hacer muchos gestos y dar grandes pasos y fingir duelos y saltar y... ¡pantomima!, ¡pantomima! ¡Hablan demasiado!, dicen otras veces. Como si el hablar no fuese hacer. En el principio fue la Palabra y por la Palabra se hizo todo. [...] Como el texto bíblico, en Niebla trata Unamuno, el problema del orden del universo, de la relación entre creador y criatura (extrapolado a la relación entre el autor y sus personajes o entre la realidad y la ficción). Los dos se preocupan por la posición del ser humano en el mundo, por su esencia, por su significado profundo, pero por sobre todas las cosas, la concepción misma de la existencia, la existencia concreta y real del hombre de carne, huesos y recuerdos. También, con similitud a los textos del génesis, Unamuno se incorpora a su propia novela, perdiendo su carácter omnipresente para pasar a convertirse en un actor más. De este modo, el autor no sólo provoca la incertidumbre sobre la existencia humana, sobre su carácter irreal, sino que extrapola esta incertidumbre también al Dios del Génesis, a ese Dios que parecía tan fuerte e incontestable, sugiriendo, a través de la ruptura de niveles narrativos, que las conclusiones que se puedan sacar para Augusto, para el Unamuno-personaje, para el Unamuno-autor y para nosotros, todos, sus lectores, pueden ser válidas también para el ser supremo, cuya realidad sería, cuanto menos, problemática.

14 enero 2010

Orhan Pamuk


Orhan Pamuk nació en Estambul, Turquía, en 1952. Premio Nobel de Literatura 2006, realizó estudios de arquitectura y periodismo, y ha pasado largas temporadas en Estados Unidos, en las universidades de Iowa y Columbia. Es autor de las novelas La casa del silencio (Debolsillo 2006), El castillo blanco (Literatura Mondadori, 2007), El libro negro (Debolsillo, 2008) y La vida nueva (Debolsillo, 2009), así como de los libros en prosa Estambul. Ciudad y recuerdos (Literatura Mondadori, 2006) y la colección de ensayos Otros colores (Literatura Mondadori, 2009), además de Me llamo Rojo y La maleta de mi padre, de próxima aparición en la Argentina. Su éxito mundial se desencadenó a partir de los elogios que John Updike dedicó a la novela El castillo blanco. Desde entonces ha obtenido numerosos reconocimientos internacionales: el premio al Mejor Libro Extranjero en Francia, el premio Grinzane Cavour en Italia y el premio internacional IMPAC de Irlanda, los tres por Me llamo Rojo. En 2005 recibió el Premio de la Paz de los libreros alemanes. Con la publicación de Nieve, novela por la que en 2006 fue galardonado con el Prix Médicis Étranger, Orhan Pamuk pasó a ser objetivo predilecto de los ataques de la prensa nacionalista turca. Con la obtención del premio Nobel de Literatura en 2006 su proyección internacional se consolidó definitivamente, y sus libros han sido traducidos a más de cuarenta idiomas.

El Museo de la Inocencia - Orhan Pamuk


Contratapa

La nueva novela de Orhan Pamuk es una historia de amor contemporánea. La acción transcurre en la década de los setenta y ochenta y narra la historia de Kemal, heredero de una de las familias más ricas de Estambul, y su amor por Füsun, una pariente lejana de clase inferior. Kemal reconstruye la historia de su fracaso amoroso a partir de una extensa colección de recuerdos y objetos cotidianos. Al mismo tiempo la novela construye un retrato fiel de la alta sociedad de Estambul desde la década de los setenta hasta la actualidad. Es una novela sobre el matrimonio, el sexo y los cambios sociales, llena de humor y detalles preciosos. Habla de los miedos y las locuras de esa sociedad extraña que llevó Turquía hasta los peldaños de la modernidad y quizá, quién sabe, a las mismas puertas de Europa. «Quería relacionar el tema del amor con la palabra #museo# porque el tema está relacionado con la conservación de las cosas. ¿Por qué las pertenencias son tan importantes para nosotros? ¿Por qué queremos conservarlas y dejarlas a las siguientes generaciones? ¿No es esto también una prueba de amor?» Orhan Pamuk

12 enero 2010

Querida Familia: Tomo2 - Manuel Puig


Fragmento


Orly, martes 9 de junio


Querida familia:

Estoy ya esperando embarcar para Barcelona, allá echaré la carta. Todo muy bien en París, ahora espero recibir carta en Barcelona. Paré en el departamento de Ítalo, en Pigalle alto, cerca ya de Montmartre, barrio pobre pero pintoresco. El departamento bien pero con un gato que echaba un olorcete... Vi varias curiosidades en el video cassette de Ítalo, grabadas de la TV francesa, pero todas pesadas como ellas solas, “La tête d’ un homme”51 con Harry Baur, “Golgotha”,52 “El perfume de la dama de negro”,53 etc. En cambio me gustó una alemana de Zarah Leander, “La Habanera”,54 algún día la tendré. Hice entrevistas para tres revistas por la salida de “Pubis” en francés, “Le Nouvel Observateur”, “Masques” y “Magazine Littéraire”. También dos grabaciones de radio, una en español y otra en francés. Vi a Germán Puig, muy bien, se hizo fotógrafo de desnudos ¡! publicó dos libros y vendió mucho parece. Almendros está en N. York, Sarduy muy bien, me invitó de parte de la editorial a almorzar en un restaurant carísimo de Saint Germain y fue un chasco, poquísimo y soso, tipo aquel lugar fatídico de Milán, ¡“La Brasiera Meneghina”! En cambio lo invité a Ítalo a un lugar así nomás para un cous-cous y salió bárbaro. También lo vi a Goytisolo, me llamó, muy amable, dice que el consenso general en España es que fui el mejor escritor de lengua española de la década de los setentas. ¿Qué más? No fui al teatro, me dio fiaca, y una sola película en cine ¡del 49, Gérard Philipe!55 no hay nada que dé muchas ganas de ver, cambiaron los tiempos. De cassettes no conseguí nada, vamos a ver en el futuro, en algunos catálogos anuncian cosas, le dejé plata a Ítalo para que me los mande con alguien. En Madrid el jueves o viernes veré la mujer araña!!! Y el domingo a las 9 de la mañana si todo va bien estoy en el Galeão!!!! ¿Cómo encontraré las plantas? Será un mes exacto que salí, día 4. Espero que cuando les llegue esta carta ya estén preparándose para viajar a Río. Besos y cariños

Coco_

Querida Familia: Tomo1 - Manuel Puig


Fragmento



Roma, martes 2 de enero de 1962

Querida familia:

Se me pasaron los días sin querer. Es un escándalo cómo pasa el tiempo, con las fiestas se me enredó todo. Por suerte ya pasaron, bastante bien todo. Para Navidad con las Muzi y Fenelli, para Fin de año una fiesta muy linda, internacional, en casa de un escritor muy agradable. Mario D'Amico. El almuerzo de Año Nuevo de nuevo con las Muzi. Les regalamos la película en 16 mm que les sacó un amigo de Fenelli para mandar a la hermana de Chile. Se hizo una parte en casa de ellas y el resto en la calle, en lugares típicos. Además les llevé unas copitas de plata que me había regalado Berrondo (a él se las habían regalado en la TV de Tokyo!) y el 1º le llevamos una gran torta. Ellas me regalaron un crédito en Scostal y con eso me compré un pijama (como ese de papá) y un pañuelo de cuello. Fenelli un despertador de viaje. Además ligué alguna macanita, corbatas, etc. El 28 lo pasé fenómeno, ese día que siempre es fatídico, esta vez salió bien. Empezando porque el 26 retomé el hilo del argumento que había interrumpido y hasta el mismo 28 trabajé un poco a la tarde. En vez de la película de “Nüremberg” que no llegó en original, fui a ver “Chateau en Suède” de la Sagan, en teatro. Una porquería, no me gustó nada. Después más parranda y así terminó el día. Este nuevo argumento es de una ambición desmedida y me parece que va a salir flojazo, pero en fin... No veo el momento de terminar con este experimento (no es otra cosa) para empezar uno sobre... Villegas. De ahora en adelante quiero hacer todo en base a datos que me ha dado la realidad y en Villegas tengo un filón extraordinario. No di nient. Cómo me gustaría volver a la Argentina a trabajar en serio, pero es tan tarada la gente de allá.... De todos modos me parece que se acerca el momento, en dos o tres años tendría que colocarme. Veremos. Mañana voy a Nápoles para iniciar el trámite de USA, así estoy cubierto por si no ocurre nada con "La tajada". Por favor hablale a Parrilla y decile que no deje que lo lea demasiada gente, sólo los que pudieran decidir algo. Asunto plata: en febrero (a principios) tendré que presentarme con lo que tenga, al cónsul, así que la voy a necesitar sin falta. Esta vez sí te ruego que no dejes de mandármela porque es una cuestión muy seria. Y con eso la plata de Gallo!!! Te ruego que te ocupes inmediatamente, no me explico por qué no me decís nada en las cartas. Escribí de nuevo a la Dante, ojalá que me salgan esos pesos porque voy a necesitarlos. Ni una palabra de USA a la Angelita o a nadie. ¿Qué más? Creo que eso es todo en cuanto a encargues ¿te hincho mucho? A mí también Fenelli me aconsejó que publicara ese argumento, le parece que ya tiene un valor así como está en el papel. A mí no me parece lo mismo, porque en filmación le podría dar un realce enorme. Sobre todo en la parte de la reclusión de la protagonista en el Barrio Norte y esas caminatas que se hace. En fin.... que si tuviera que filmarla me resultaría sencillísimo porque la veo toda ya. El que estoy haciendo ahora me preocupa un poco porque es más dialogado todavía. Va a ser soporífero. Quiero opiniones detalladas de papá y Stronzissimo. Les escribiré pronto a Carmen y a María. Desde “Splendor in the Grass” no fui más al cine. Hice "Don Camillo monsignore", hincha. Bueno sin más muchos besos, espero que lo hayan pasado bien en las fiestas.


Coco_

Mamá: te ruego silencio sobre lo de Villegas. Que papá no diga a nadie.

03 enero 2010

La Sombra de los Cuervos - Novela


La sombra de los Cuervos, novela de Adelina González Muñoz. Dicen que es una historia de intriga con tintes de Ciencia Ficción, muy original y contada con un ritmo trepidante.

Según la página de la editorial (Alhulia) se recopilan los siguientes datos, información y portada y se los presento a continuación:


Cuando Miguel abrió los ojos aquella mañana, descubrió que la noche anterior había matado a su mujer, pero no podía recordarlo. Iniciará entonces una odisea a través de una serie de personajes y lugares para llegar a recordar y entender por qué lo hizo. El problema se agravará cuando conozca a Elena, una mujer que ha matado a su marido y tampoco lo recuerda. A sus tribulaciones se añade entonces otra pregunta: ¿cuántos asesinos más sin memoria habrá por el mundo?

La sombra de los Cuervos es una historia contada ágilmente, sin pausa, con un ritmo trepidante que no deja descanso al lector, atrapándolo en un ambiente oscuro y cerrado, casi asfixiante. Una historia donde se mezclan la intriga y la ciencia-ficción y que, sin duda, hará el deleite de los amantes del género

02 enero 2010

A Sangre Fria - Truman Capote



En 1966 se publica A sangre fría, probablemente novela más importante de Truman Capote. Esta obra sería una de las precursoras, sino la primera, en el género de “novela de no ficción”, algo de que marcaría un nuevo rumbo en lo que sería el futuro periodismo estadounidense.
La novela, que se publicó tras una exhaustiva investigación de campo de 5 años (lo cual llevó a que sus editores casi rescindiesen su contrato), y tomando contacto íntimo con los protagonistas de los eventos, describe detalladamente el suceso real del cruento asesinato de la familia Clutter en su granja de Holcomb, Kansas.
Acompañado por su amiga íntima y ocasional asistente, la escritora Harper Lee, autora de Matar a un ruiseñor, Capote logró entrevistarse con la policía y a conocidos de los Clutter, aún antes de conocerse el nombre de los sospechosos, Dick Hickock y Perry Smith. A partir de ello, miles de páginas de observaciones y notas se fueron agregando a los archivos del escritor, las cuales proliferaron con el avance de la investigación y el proceso judicial de los acusados. Capote reconoció la invaluable labor de Harper Lee dedicándole la obra, conjuntamente con su novio.
Para adentrarse en la trama de los sucesos, Capote debió ganar la confianza de todos los testigos y habitantes de de Holcomb. Inicialmente su personalidad contestataria, con sus rasgos estrafalarios y extroversión continua, así como su pública condición de homosexual, hizo difícil su aceptación en el pequeño pueblo de rígidos principios morales y religiosos. Sin embargo, su empeño pudo más, e incluso logró ganarse la confianza de los dos autores del delito.
Narrada en tercera persona, A sangre fría ha sido se destaca por su invaluable realismo, en una conjunción de narrativa tradicional con reporte periodístico.

Truman Capote - Biografia


EEUU, 1924-1984

Escritor estadounidense nacido en Nueva Orleans (Louisiana). Estudió en el Trinity School y la St John's Academy de Nueva York. A los 23 años publicó su primera novela, Otras voces, otros ámbitos (1948), en la que relata la búsqueda de identidad de un joven sureño. Cabe citar además Un árbol de noche y otros cuentos (1949), El arpa de hierba (1951), Se oyen las musas (1956) y Desayuno en Tiffany's (1958). Su novela más famosa es A sangre fría (1966), una 'novela-documento' que relata el asesinato, sin motivo aparente, de los cuatro miembros de una familia de Garden City, Kansas, llevada al cine en 1967 por Richard Brooks. Capote es también autor de una colección de ensayos titulada Música para camaleones (1980) y del guión para el musical Casa de las flores (1954). Asimismo colaboró en la escenografía de la película La burla del diablo (1954). Su obra fue aclamada por la crítica por su virtuosismo técnico y la agudeza de sus observaciones. Capote murió el 25 de agosto de 1984 en Los Ángeles.

01 enero 2010

Instrucciones para salvar el mundo - Rosa Montero



«La vida es bella, disparatada y dolorosa. Esta fábula para adultos intenta disfrutar de la belleza, colocar el dolor y reírse de ese disparate formidable.»
ROSA MONTERO

Cuatro personajes inmersos en la apocalíptica modernidad de una gran urbe verán cómo se cruzan sus destinos. Un taxista viudo que no supera la pérdida de su mujer, un médico desencantado, una prostituta africana aferrada a la vida y una vieja científica protagonizan esta novela urbana, sobre un trasfondo vertiginoso de asesinos en serie, amas sadomasoquistas un tanto estrafalarias y pequeños prodigios.
Una historia de esperanza, una tragicomedia que se mueve entre el humor y la emoción. Una intensa e hipnótica novela desde la primera hasta la última página.