27 agosto 2011

Comunión Plenaria - Oliverio Girondo


Los nervios se me adhirieren
al barro, a las paredes, 
abrazan los ramajes,
penetran en la tierra,
se escapan por el aire,
hasta alcanzar el cielo.

El mármol, los caballos
tienen mis propias venas.
Cualquier dolor lastima
mi carne, mi esqueleto.
¡Las veces que me he muerto
al ver matar un toro!...

Si diviso una nube
debo emprender vuelo.
Si una mujer se acuesta
yo me acuesto con ella.
Cuántas veces me han dicho:
¿Seré yo esa piedra?

Nunca sigo un cadáver
sin quemarme a su lado.
Cuando ponen un huevo,
yo también cacareo.
Basta que alguien me piense
para ser un recuerdo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario